A veces la formación del profesorado es poco práctica

La realidad: la actual formación del profesorado es poco práctica

Hace unos meses estuve charlando con alumnos de lo que ahora es un master pero que en mis tiempos era el CAP (Curso de Aptitud Pedagógica). En América Latina también se conoce como capacitación docente. Con estas titulaciones (tanto antes como ahora) se intenta que los alumnos, licenciados en sus materias correspondientes que saben mucha (?) historia, economía, matemáticas,etc. sepan también enseñarlas. O sea, se trata de enseñar a enseñar.  La mayoría de los actuales alumnos (futuros profesores) me comentaron que la formación del profesorado es poco práctica.

No dudo de la buena intención de los profesores dedicados a la formación del profesorado, pero miente quien no afirme que el panorama educativo ha cambiado espectacularmente en los últimos años. Tanto que no se parece en nada al que la mayoría de los docentes tuvimos cuando éramos alumnos. Mayoritariamente, (con honrosas excepciones) se trata de una formación teórica. Se les explica a los futuros profesores técnicas para realizar programaciones, para planificar ejercicios, para entender los temarios, para asimilar la legislación educativa pero pocas veces se les hace practicar sobre cómo enfrentarse a una clase.

De la teoría a la práctica educativa

Cuando conseguí mi flamante título del CAP me esforcé en encontrar en todas las bibliotecas documentación que me ayudara a planificar el momento en que un montón de ojos brillantes de adolescentes se iban a dirigir hacia mí esperando ver mi táctica en clase para afilar sus herramientas de combate dialéctico. La formación del profesorado es poco práctica, luego los nuevos profesores pueden no saber cómo responder en el aula.Nadie me había explicado por qué en el tiempo actual los alumnos se iban a aburrir tanto en la escuela. Cómo aprenderían a estar casi 6 horas seguidas sin hacer nada y luego llegar a sus casas y tener una actividad frenética delante del ordenador, el teléfono móvil o la consola.

Cuando fue pasando el tiempo observé que la mayoría de mis compañeros trabajaban como si la materia prima (los alumnos) fuera defectuosa y entonando el viejo eslogan de que cualquier tiempo pasado fue mejor. No sé si fue mejor o peor, lo que sí es cierto es que si sólo recuerdas lo bueno y obvias lo malo, cualquier experiencia pasada será maravillosa.

Hay material que no veo integrado en la formación del profesorado,sobre todo en lo que tiene que ver con la praxis diaria. Ni antes ni ahora. Por ejemplo, el análisis del lenguaje no verbal. Resulta que es el responsable de la mayoría de las cosas que comunicamos y no tenemos la mayoría de profes ni idea de cómo funciona. Nosotros somos escudriñados de una manera exhaustiva por nuestros alumnos cada vez que entramos en clase. Sólo hace falta ver sus sonrisas si algún profe lleva una mancha en la camisa o el pantalón y no se ha dado cuenta. No es lo mismo si nos movemos por clase o estamos sentados en la silla del profesor. No es lo mismo entonar de una manera dinámica y creativa que oír una voz monótona sesenta minutos seguidos.

La formación del profesorado es poco práctica, aunque si prestamos más atención a las TIC y a las redes sociales, se puede evitar.El cambio vertiginoso que lleva nuestra sociedad ha hecho que las diferencias generacionales se aumenten también espectacularmente. Antes los hijos se parecían mucho más culturalmente que ahora. Por ejemplo, la actitud que un padre o una madre debía tener cuando su hijo/a le pedía permiso para ir de fiesta era muy parecida a la que habían tenido sus padres o sus abuelos anteriormente. Ahora no pasa esto. ¿Qué experiencia tienen los padres actuales sobre lo que se debe de hacer con la cuenta de facebook de sus hijos? Con la velocidad de cambio actual no basta con repetir, hay que inventar y volver al sentido común, que como dice un amigo mío, es el menos común de los sentidos.

La materia prima de la educación ha cambiado

La materia prima con la que trabajamos los profesores ha cambiado cualitativamente. Los avances de la psicología moderna nos han ido mostrando las inteligencias múltiples y, dentro de ellas, la importancia de la inteligencia emocional. Esto nos proporciona mucha información sobre nuestros adolescentes que nos puede ser muy útil.

La irrupción de la informática  y de internet ha hecho también que el concepto clase haya cambiado también. Las clases han dejado de ser cuatro paredes que cierran un espacio concreto donde se produce la enseñanza. Ahora la enseñanza o el aprendizaje se puede producir en cualquier sitio, en clase, en metro, en la calle.

Lo importante ha dejado de ser la información para dejar paso al conocimiento y al saber hacer como elementos fundamentales en la enseñanza del mundo actual. En la época industrial lo que se esperaba de un trabajador es que repitiera procedimientos de la manera más rápida posible. Ahora se espera que piense, que sepa resolver problemas, que cree sus propios procedimientos.

Todo esto lo tiene que tener en cuenta la nueva educación y la nueva formación de profesores. Estamos en un momento disruptivo en el que no es suficiente ponerse al día. Es necesario cambiar el enfoque de todo. Incluso de todo lo que no me enseñaron en el CAP.